Nosotros, como seres humanos, debemos
desarrollar el sentido de empatía; la capacidad de ponernos en el lugar
del otro, de sentir lo que el otro siente, de indignarnos por el sufrimiento
que se le infringe, por las injusticias que padece, para esto, el ex director
general de Educación por los Derechos
Humanos del Distrito Federal, José Luis Gutiérrez Espíndola, afirma que : “Cuando no se desarrolla la empatía ponemos siempre
por delante las diferencias entendidas no como simples diferencias, sino como
deficiencias (…)”
Vemos al otro
como un ser que carece de algo que para
nosotros es importante y valioso, ésa es justamente la razón de la
intolerancia y la persecución que está en la base del refugio.
El gran desafío de la educación en general y
particularmente de la educación en derechos humanos y para la no discriminación
es justamente el desafío a desarrollar en niñas, niños y jóvenes este sentido de
la empatía.
El derecho a la no discriminación es una llave
de acceso a todos los derechos.
A partir de la reforma a la constitución, ocurrida
en 2011, México posee un nuevo paradigma constitucional que incorpora leyes a
favor de los derechos humanos en de los tratados internacionales.
Entrada elaborada por: Marín R.
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